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Industria tabacalera


El mercado global del tabaco es un negocio valuado en U$S 378 mil millones, mayor al PBI de países como Noruega o Arabia Saudita. Sólo 5 empresas transnacionales controlan más del 85% del mercado mundial del tabaco. El gasto en publicidad para que un producto mortal se vea deseable y glamoroso es, sólo en EE.UU., de U$S 35.000.000 por día.

A pesar de que en 2008 5.4 millones de personas murieron por causas vinculadas al consumo de tabaco, la industria tabacalera sigue desarrollando estrategias para aumentar sus ventas, impedir la implementación de legislación que limite la comercialización, el consumo y la publicidad y crear una buena imagen ante la opinión pública. Si los gobiernos no toman medidas para frenar el crecimiento de esta industria, las muertes por tabaco crecerán a 8,3 millones al año para el 2030.

La industria tabacalera produce y promueve un producto que es adictivo y es causa de enfermedad, discapacidad y muerte. Sus objetivos y el desarrollo de políticas de salud pública son irreconciliables. Cuando un gobierno admite su influencia, está protegiendo las ganancias de las transnacionales del tabaco a costa de la vida y la salud de la población.

Las tabacaleras emplean diversas estrategias para aumentar su negocio:

  • Utilizan a terceros a través del lobby con otros sectores clave, como el hotelero-gastronómico, que funcionan como grupos de fachada para defender su negocio.
  • Compran consultores científicos para difundir investigaciones sesgadas que respondan a sus intereses.
  • Financian a gobiernos y ONG a través de programas de responsabilidad social corporativa que sirven para limpiar su imagen y comprar silencio pero son ineficaces para reducir el consumo de tabaco.
  • Interfieren en la sanción de legislación obstaculizando las iniciativas eficaces para el control del tabaco y promoviendo medidas que sólo sirven para proteger su negocio.

¿Cómo reducir la interferencia de la industria tabacalera en las políticas de salud pública?

El Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud (CMCT) es la respuesta sanitaria internacional a las estrategias de mercado globales que utiliza la industria para incentivar el consumo de tabaco. El artículo 5.3 CMCT compromete a los países parte del tratado a proteger sus políticas de salud pública de los intereses comerciales y otros intereses de la industria tabacalera.

Las directrices al artículo 5.3, desarrolladas para implementar el CMCT, enuncian una serie de medidas efectivas para poder llevar adelante este compromiso. Estas directrices se aplican a funcionarios, representantes, asesores y empleados de cualquier organismo de gobierno o institución pública nacional, provincial o municipal que tenga algún vínculo con las políticas de control de tabaco.

Según las directrices al artículo 5.3, para proteger las políticas de salud pública de los intereses de la industria tabacalera, los gobiernos deben:

  • Concientizar sobre la naturaleza adictiva y perjudicial de los productos de tabaco y sobre la interferencia de la industria tabacalera en las políticas de control del tabaco de las Partes.
  • Establecer medidas para limitar las interacciones con la industria tabacalera y asegurar la transparencia de las que se produzcan.
  • Rechazar las alianzas y los acuerdos con la industria tabacalera que no sean vinculantes o de obligado cumplimiento.
  • Evitar conflictos de intereses para los funcionarios y empleados públicos.
  • Exigir que la información proporcionada por la industria tabacalera sea transparente y precisa.
  • Desnaturalizar y en la medida de lo posible reglamentar las actividades que la industria tabacalera describe como «socialmente responsables», incluidas las actividades descriptas como de «responsabilidad social institucional», pero no limitadas a éstas.
  • No conceder trato preferente a la industria tabacalera.